viernes, 3 de febrero de 2017

Son de la zona: Cruzaron Los Andes en bicicleta

Un grupo de ciclistas, de Lincoln y de la zona, enfrentó a la gran montaña y logró cumplir con la travesía. Una experiencia inolvidable.


En lo que seguramente será una experiencia inolvidable, un grupo de ciclistas de nuestra ciudad, El Triunfo y Vedia; realizaron una travesía en medio de la montaña. La empresa significó cruzar la Cordillera de los Andes en bicicleta, y lo lograron.
Todo comenzó el 21 de enero, cuando el contingente local conformado por Mario Gori,
Carlos Porcel, Pedro Islas, Cristian Mazolo, Alfredo Losa (de Lincoln), Fabio Etchart (de El Triunfo), Matías Bergamini y Luis Álvarez (de Vedia), arribaron a Esquel, en la provincia de Chubut.
Allí, estaban esperándolos otro grupo de aventureros de Beriso, Ensenada, La Plata y Olavarría, para emprender “el viaje de sus vidas”.
Ya todos reunidos, conformaron un equipo de 39 personas, quienes al mando del coordinador Guillermo, dieron inicio a la travesía el domingo 22 de enero.
El primer destino fue la localidad de Trevelin –siempre en la provincia de Chubut-, para luego continuar hacia Bahía Rosales y el Lago Futalaufquen.
A partir de allí, ya en territorio chileno, el grupo de ciclistas arribó a Futaleufú (una comuna ubicada en la Región de Los Lagos, en la Patagonia de Chile), para seguir hasta Palena, otra comunidad del país trasandino.
Pero no terminó todo allí, pues había que retornar a nuestro país. Y así lo hicieron, regresando por Río Encuentro, pasando por Corcovado y finalizando nuevamente en Esquel.
Todo esto que contado en pocos renglones parece un recorrido fácil, fue un total de 416 kilómetros durante el lapso de seis días. Y mayormente a través de caminos de ripio, con muy poca ruta asfaltada. También hay que sumar las inclemencias climáticas: calor, viento, frío, lluvias; y el estado físico y anímico.
Los participantes de esta inolvidable experiencia, relataron que tuvieron días de exigente subida, desafiando a la montaña; y también pronunciadas y peligrosas bajadas, donde la bicicleta alcanzaba mucha velocidad con el riesgo que ello significa en camino pedregoso y con muchas curvas cerradas.
En cuanto a la alimentación, los ciclistas eran abastecidos de agua y frutas mientras pedaleaban, para luego reponer energías al final del día con una adecuada cena y un reparador descanso.
Y como si todo este esfuerzo hubiese sido poco, entre los más “valientes” y con mayor resto físico, hubo quienes se animaron y emprendieron un recorrido por el río haciendo rafting, a través de 15 kilómetros.
El arribo a nuestra ciudad se produjo el domingo 29 de enero, con las memorias digitales al borde de la capacidad de fotos y videos; y con la mente, el cuerpo y el corazón cargados de vivencias que serán inolvidables.

El Diario de Lincoln