Con la presencia del padre Juan Gabriel Arias, misionero en Mozambique desde casi una década.
Un encuentro
diocesano de sacerdotes y religiosas extranjeras que residen en la diócesis de
9 de Julio se realizó en Carlos Casares el 25 de noviembre pasado. Allí el obispo diocesano, Monseñor Ariel Torrado
Mosconi agradeció los frutos de la misión extranjera en el territorio y exhortó
a los presentes a misionar en los confines de la tierra.
El motivo
obedeció a que el Papa Francisco declaró el pasado octubre “Mes misionero
extraordinario” para conmemorar el centenario de las Obras misionales
pontificias. Con esa intención, el obispo diocesano agradeció y promovió la
misión “ad gentes”, expresión latina que significa “misión a todos los pueblos
o naciones”.
Para esta
ocasión, estuvo especialmente invitado el padre
Juan Gabriel Arias, un sacerdote
misionero porteño de 50 años que, desde el 2000 trabaja como cura en Mozambique
(África).
Arias expuso
su intenso trabajo misionero en una zona rural enclavada a 240 kilómetros de
Maputo, la capital del país. Y en donde
es el único cura y el único hombre blanco entre 75.000 almas que viven en una
zona en donde ni siquiera tienen electricidad.
Luego de su
relato, algunas religiosas extranjeras, también intercambiaron sus experiencias
misioneras en diferentes partes del mundo. “Esto permitió generar conciencia sobre
la riqueza que hemos recibido gracias a las misiones extranjeras y, también
sobre la riqueza espiritual y humana que podemos ofrecer desde nuestra diócesis
al mundo”, destacó el obispo. Y en ese sentido recordó las huellas que dejaron
numerosos sacerdotes y religiosos en otras épocas, como las del Padre Pedro
Traveset (procedente de la diócesis de Vich (España).
Con el
objetivo de promover en nuestra diócesis la misión “ad gentes”, Monseñor
Torrado Mosconi informó sobre la firme convocatoria de la Conferencia Episcopal
Argentina para misionar en la región de la Amazonía peruana. “Esta invitación
junto a la del Padre Arias, serían las dos a discernir desde nuestra diócesis.
Queremos dar y ofrecernos desde nuestra pobreza para responder al desafío de la
misión”.
Participaron
del encuentro alrededor de 40 religiosas y sacerdotes extranjeros que trabajan
en diferentes parroquias de la diócesis 9 de Julio. Algunos ya se encuentran
radicados desde hace décadas, mientras que otro grupo, llegó recientemente y se
encuentra transitando adaptación e inculturación dentro de la nueva realidad.