Hay más casos que en años anteriores. La Dirección de Zoonosis Rurales llamó a cuidarse en el consumo de embutidos caseros
La aparición
de brotes de triquinosis en diversos distritos de la provincia de Buenos Aires
a lo largo de este año, puso en alerta a autoridades sanitarias municipales y
provinciales, ya que en algunas localidades la enfermedad reapareció luego de
más de 10 años sin contabilizarse ningún caso.
El reciente
brote producido en Azul, donde según datos del municipio se atendieron unas 129
personas con la sintomatología correspondiente a la triquinosis, reavivó la
preocupación en el territorio bonaerense, y se sumó a los más de 300 casos
registrados a nivel provincial por la dirección de Zoonosis rurales,
dependiente del ministerio de salud.
Según dijo
el director de este organismo, Jorge Bolpe, “si bien el número de brotes no ha
crecido, quizás este año se han registrado más casos en relación a años
anteriores, situación que está vinculada a la tendencia poblacional de consumir
productos bajo la identificación de ‘caseros’, lo cual implica que no pasaron
por los controles bromatológicos correspondientes”.
De acuerdo
al especialista, la presencia de la enfermedad está relacionada además con el
incremento de la actividad de producción porcina de manera doméstica o
familiar, que muchas veces se desarrolla en condiciones precarias o poco
propicias para el animal.
Asimismo, la
faena clandestina como consecuencia del abigeato también tiene consecuencias
sobre los consumidores, ya que muchas veces la carne se distribuye en locales
comerciales o es vendida más barata.
En lo que va
del año se registraron más de 300 casos a nivel provincial, y algunas de las
localidades donde se han producido brotes son Chacabuco, Junín, Lobería, Salto,
Brandsen, en ciudades del municipio de La Costa, y el más reciente y
significativo, en Azul, donde la mayoría de las personas infectadas por el
parásito se dedicaban a la fabricación de embutidos y chacinados.
“Cuando se identifica un caso se inicia una
investigación de la que no sólo participan las áreas de Salud, sino también el
ministerio de Asuntos Agrarios y el Senasa, para determinar cuál es el origen
del animal y así proceder a la clausura del local de ventas de los productos
contaminados”, explicó Bolpe.
En esa línea
indicó que el diagnóstico temprano en las personas permite una mejor
recuperación con tratamientos antiparasitarios, aunque advirtió que las larvas
de triquina, permanecen prácticamente de por vida en el organismo. “Si la
ingesta del parásito es muy fuerte a veces deriva en complicaciones severas
para la salud, como afectación en el sistema nervioso y en el corazón”, precisó
el funcionario.
Síntomas y prevención
La
triquinosis es una enfermedad producida por un parásito (Trichinella spiralis),
que afecta principalmente a los cerdos, y se transmite al hombre con la
ingestión de carne contaminada, cruda o mal procesada.
Los síntomas
se desarrollan entre los 4 y 7 días de ingesta del alimento y varían según el
número de parásitos invasores, los órganos afectados y el estado físico general
del paciente. La primera fase se presenta con síntomas digestivos, y sigue un
período caracterizado por fiebre, debilidad, dolores musculares, sudor excesivo
hinchazón de los párpados y fotofobia.
Entre las
medidas precautorias sugeridas por los especialistas se encuentran: la
realización de los estudios de laboratorio correspondientes sobre el animal
(que tienen un valor aproximado de 60 pesos); evitar la alimentación de los
cerdos con basura y en predios cercanos a roedores; y ante los síntomas, la
comunicación inmediata con las autoridades sanitarias.
