Cerca de la
medianoche del lunes pasado (8 de junio) dos varones, de corta edad,
aparentemente atracaron a una joven estudiante que regresaba a su casa, en la calle
Alvarado, a media cuadra de Av. Maya, para robarle el teléfono celular.
La menor que
iba caminando escucho que la chistaban y luego esos chistidos se transformaron
en gritos y al girar se encontró con estos dos sujetos que le pedían el
celular, ante la negativa de esta no dudaron en aplicare un golpe de puño en el
rostro lastimándole la boca y una vez en el piso le aplicaron otros golpes. El
robo no
se pudo perpetrar ya que en la caída la victima golpeo el celular
contra el piso y lo rompió, por lo cual el “botín” de nada serviría en ese
estado.
La
estudiante de 16 años se acercó a una farmacia y pidió algún remedio para las lastimaduras
y no radico la denuncia.
Realmente
fue una desgracia con suerte y que la joven estaba sola, en una calle, como
tantas otras de la ciudad con escasa iluminación, podría haber terminado de la peor
forma.
Lamentablemente
este tipo de hechos no es nuevo ni son pocos, lo que sucede es que no se suele
denunciar y en otros casos no salen a la luz.
La iluminación
también hace a la seguridad, sería bueno que los funcionarios recorrieran las calles
de la ciudad de noche y cotejaran cuales son esos lugares y le den solución.
