Teherán. Inteligente e hipersensible, ha
desarrollado extraordinariamente los demás
sentidos y sufre con la rudeza de su
padre, un carbonero viudo que ve a su hijo
como una maldición de Dios. Esta frialdad
marca las vacaciones de Mohammad en
su pueblo natal, una preciosa aldea
perdida en las tierras altas del norte de Irán. Allí, el chaval intenta ganarse
a su padre -que está obsesionado con volver a casarse-, mientras disfruta de
los parajes naturales y del cariño de sus dos hermanas y de su abuela, una
mujer trabajadora, vitalista y religiosa.
La propuesta de esta película iraní es realmente excepcional. Su
argumento es simple pero profundo y por ello nos invita a la búsqueda de Dios
desde las carencias de cada uno. Y es que es esta la intención que siempre ha
puesto en sus películas Majidi.
Es un hombre religioso y dedica por ellos sus
películas a la gloria de Dios.
Dirección
y guión: Majid Majidi.
País: Irán.
Año: 1999.
Duración: 90 min.
