El fiscal
Luis Caldentey que intervino en el caso desde el primer momento, llamó a
Verónica “Vero” Daniela Murgia a cumplir con la diligencia conocida como “308”. Que significa notificar
a quien sea de una imputación.
En el caso
de Murgia, ex esposa de Germán Casarini. Se la acusa de “Privación ilegítima de
la libertad agravada”.
Luego de los
pasos formales como lo son la corroboración de datos personales, domicilio, etc y de la obligación de
comparecer ante cualquier requerimiento
de la Justicia, se le hizo conocer a la mujer de qué se la imputa.
La
reconstrucción de lo sucedido ese 26 de agosto de 2011, señala que
aproximadamente a las 20 Verónica Murgia “… convocó a su esposo Germán Sergio
Roberto Casarini para encontrarse en la calle Espora entre avenida Dean Funes y
Naón, a sabiendas – por haberlo acordado y comprometido previamente- que allí serían abordados por
Gustavo Abelardo Rodriguez, Con este hombre Casarini mantenía una seria
enemistad en razón de la relación amorosa que éste mantenía con María Alejandra
Uricelqui, ex pareja de Rodriguez quien
había manifestado intención de matarlo.”
El misterio
A partir de
ese momento el relato reconstruido señala que al llegar al lugar de la cita,
tras el señuelo de Murgia, Rodriguez se subió “sorpresivamente” a la parte
trasera del habitáculo de la Ford Ranger de Casarini. A las pocas cuadras se
bajó la mujer “… una vez que Casarini estaba reducido y privado de su libertad
ambulatoria mediante el uso de una arma de fuego y el empleo de la violencia física,
siendo ésa la última vez que se vio a Casarini con vida, lo cual permite
presumir –por su ausencia y por los antecedentes, las amenazas, los hechos
violentos y demás indicios que surgen de autos- que lo sustrajeron del sitio mencionado y fue llevado contra su
voluntad a un lugar aún desconocido donde lo mataron ocultando su cuerpo para
que no fuera hallado, encontrándose aún bajo la calificación legal de
desaparecido.(La Opinión de Trenque Lauquen)