sábado, 31 de marzo de 2018

Control microbiológico: Consideraciones sobre la calidad de agua


 Muchas enfermedades están relacionadas con el consumo de agua no potable o de mala calidad. Su análisis resulta fundamental para tomar medidas.


(Dr. Julio César Caione) Según la OMS, gran cantidad de niños mueren anualmente como consecuencia de diarreas, siendo las bacterias, virus y parásitos presentes en el agua de consumo la principal causa de las infecciones generadas. El saneamiento e higiene es clave
para evitar la propagación de enfermedades.

El riesgo para la salud más común y extendido asociado al agua de consumo es la contaminación microbiana. Sus consecuencias son tales que su control debe ser siempre un objetivo de importancia primordial.
El consumo de agua contaminada con excrementos de humanos o animales (incluidos los de las aves) es considerado uno de los riesgos más relevantes, aunque existen otras fuentes y vías de contagio significativas. Hay microorganismos que pueden transmitirse por ingestión, inhalación de aerosoles o contacto con agua de consumo.
Los patógenos fecales son los que más preocupan. Producen con frecuencia variaciones acusadas y bruscas de la calidad microbiológica del agua con aumentos repentinos de la concentración, que pueden incrementar considerablemente el riesgo y desencadenar brotes de enfermedades transmitidas por el agua.
Además de los patógenos fecales, existen otros peligros microbianos, por ejemplo, las cianobacterias tóxicas y las legionelas. Las formas infecciosas de muchos helmintos, como los nematodos y platelmintos parásitos, pueden transmitirse a las personas por medio del agua de consumo. El agua no debe contener larvas maduras ni huevos fertilizados, ya que un único ejemplar puede ocasionar una infección. No obstante, el agua es una vía relativamente poco importante de infección por helmintos.
Las legionelas son bacterias ubicuas en el medio ambiente y pueden proliferar a temperaturas elevadas existentes en ocasiones en los sistemas de distribución de agua de consumo entubada. La exposición a las legionelas presentes en el agua se produce mediante inhalación. Puede evitarse mediante la aplicación de medidas básicas de gestión de la calidad del agua en los edificios y mediante el mantenimiento de concentraciones residuales de desinfectantes en todo el sistema de distribución por tuberías.
Algunos microorganismos forman biopelículas sobre superficies que están en contacto con agua, la mayoría de estos microorganismos, con pocas excepciones, como las legionelas, no causan enfermedades en las personas sanas, pero pueden generan sabores y olores o la coloración del agua de consumo. Normalmente, se refleja en un aumento del recuento de heterótrofos en placa (RHP) en muestras de agua.
Los valores de RHP aumentan sobre todo en partes de los sistemas de distribución por tuberías donde se produce estancamiento de agua, en instalaciones domésticas, en agua envasada, en algunos casos, y en dispositivos conectados a las instalaciones, como descalcificadores, filtros de carbón y máquinas expendedoras automáticas.

Infecciones transmitidas por el agua


Existen diversos tipos de agentes patógenos que pueden transmitirse por el agua de consumo contaminada.
El grupo de Bacterias en el cual la fuente de contagio a partir de los animales es importante corresponde a Campylobacter jejuni, C. coli, Escherichia coli patógenas, E. coli enterohemorrágica, Yersinia enterocolitica, Salmonella sp, siendo la resistencia al cloro baja.
En cuanto a los virus, los reportes informan Adenovirus, Enterovirus, Virus de la hepatitis A, Virus de la hepatitis E, Norovirus y Sapovirus como así también Rotavirus. La resistencia al cloro es moderada y la fuente animal es potencialmente importante en el Virus de la hepatitis E, Norovirus y Sapovirus.
Los generos de protozoos que pueden ser transmitidos por el agua incluyen a Acanthamoeba spp., Cryptosporidium parvum, Cyclospora cayetanensis, Entamoeba histolytica, Giardia intestinalis, Naegleria fowleri y Toxoplasma gondii. Todos tienen alta resistencia al cloro. En Cryptosporidium parvum, Giardia intestinalis como así también Toxoplasma gondii la fuente de contagio animal es importante.
Para el caso de los parásitos helmintos, la referencia menciona Schistosoma spp como agente patógeno transmitido por el agua, con moderada resistencia al cloro y fuente de contagio animal importante.
La transmisión por el agua de consumo es sólo uno de los vehículos de los agentes patógenos transmitidos por la vía fecal-oral. Pueden ser también vehículo de transmisión los alimentos contaminados, las manos, los utensilios y la ropa, sobre todo cuando el saneamiento e higiene domésticos son deficientes. Para reducir la transmisión de enfermedades por la vía fecal–oral, es importante mejorar la calidad del agua y su disponibilidad, así como los sistemas de eliminación de excrementos y la higiene general.

Uso de microorganismos indicadores de mala calidad de agua


El análisis bacteriológico del agua pone en evidencia rápidamente cualquier contaminación que pudiera generar un problema sanitario. Este se debe realizar para detectar la presencia de microorganismos indicadores de mala calidad sanitaria del agua y adoptar las medidas necesarias para corregir las deficiencias.

Indicadores de contaminación fecal


Se intenta detectar organismos que normalmente están presentes en las heces de los seres humanos y de los animales de sangre caliente como indicadores de contaminación fecal; resulta también un método útil para controlar la eficacia en el tratamiento del agua y la desinfección de las instalaciones. Su presencia en el agua indica que existe la posibilidad de que estén presentes organismos patógenos intestinales.
El uso de microorganismos intestinales normales como indicadores de contaminación fecal es una metodología de aceptación universal en la vigilancia y evaluación de la seguridad en los sistemas de abastecimiento de agua. La bacteria Escherichia coli, es el principal indicador de contaminación fecal, debido a que cumple con los criterios exigidos para tal fin; abundan en los excrementos, pero estarán ausentes o sólo en número reducido en otras fuentes; son fáciles de aislar, identificar y enumerar, además sobreviven más tiempo en el agua que los gérmenes patógenos y son más resistentes a los desinfectantes como el cloro. No debe haber presencia en el agua de consumo, ya que constituye una prueba concluyente de contaminación fecal reciente.
Por otro lado, los virus y protozoos entéricos son más resistentes a la desinfección; por tanto, la ausencia de E. coli no implica necesariamente que no haya presencia de estos organismos.
Indicadores de calidad sanitaria deficiente
Para evaluar la calidad sanitaria del agua, también se analiza la presencia de microorganismos de origen ambiental, como la Pseudomona aeruginosa que es un germen patógeno oportunista. Asímismo se realiza el recuento de heterótrofos en placa (RHP) con el fin de evaluar el contenido bacteriano general del agua.
La presencia de bacterias heterótrofas en el agua puede ser un indicador útil de cambios como el aumento del potencial de proliferación microbiana, aumento de la formación de biopelículas, aumento de los tiempos de retención o estancamiento e interrupción de la integridad del sistema. La abundancia de bacterias heterótrofas presentes en un sistema de abastecimiento puede reflejar la presencia de grandes superficies de contacto en el sistema de tratamiento, y puede no ser un indicador directo del estado del sistema de distribución en su conjunto
Ambos indicadores resultan útiles para evaluar la eficiencia de los sistemas de tratamiento y el grado de limpieza e integridad del sistema de distribución.
Para más información sobre el procedimiento en la toma de muestras dirigirse a info@lab9dejulio.com.ar o www.lab9dejulio.com.ar