Son una
mejora en la competitividad y la suba de los precios internacionales. Entre
enero y julio, las exportaciones crecieron 21%.
La lechería
argentina estaría viendo algunas luces de recuperación referidas a una mejora
en la competitividad de los productos en la región y a un acomodamiento de los
precios internacionales, según un
análisis de la Fundación Mediterránea.
El joven
economista Nicolás Torre sostuvo que “la lechería intenta dar vuelta la página”
basado en los dos temas mencionados, que describió de esta forma.
Competitividad:
“La nueva política económica aplicada por el gobierno estaría mostrando
incipientes resultados positivos: según Indec, el volumen de exportaciones de
queso enero-julio supera en 21 por ciento a las de igual período del año
previo”. En ese aspecto, un dato fundamental es que Brasil, el principal comprador,
duplicó sus compras.
Por otro
lado, aunque las exportaciones de leche en polvo se redujeron 11 por ciento,
ese guarismo está afectado por el derrumbe del mercado venezolano, que era el
principal destino. Exceptuándolo del análisis, el resto de los destinos han
expandido sus compras en un 38 por ciento.
Precios
internacionales: “La segunda señal favorable para la cadena proviene de los
principales mercados formadores de precios de lácteos”.
En este
orden, Torre mencionó como ejemplo la reciente suba de la leche en polvo entera
con origen en Nueva Zelanda, que promedió a 2.850 dólares la tonelada a
mediados de septiembre, lo que significa 34 por ciento más que tres meses antes
y 32 por ciento por encima del año pasado.
Para el
economista, el primer factor que incidió en la crisis que se observa hoy
comenzó en 2014, cuando la coyuntura internacional dejó de ser favorable y el
nivel de internacionalización de los productos lácteos bajó del 25 por ciento
del período 2011-2013, al 18 por ciento.
“¿La razón? Precios internacionales a la mitad
de años previos en combinación con una fuerte pérdida de competitividad
exportadora, por crecientes costos internos en dólares”, explicó.
Esto fue,
según su análisis, lo que provocó que los valores pagados a los productores
cayeran drásticamente, hasta ubicarse por debajo de sus costos. En concreto,
mientras históricamente participaban entre 28 y 31 por ciento del precio final
de los lácteos, esa proporción cayó al 22 por ciento entre octubre y marzo
últimos.
De todos
modos, el portal Edición Rural indicó que Torre sostuvo que “por suerte, ambas
fuentes del derrotero –menores precios y competitividad–, parecerían estar
solucionándose”.
Por eso,
concluye: “Esta incipiente coyuntura internacional positiva ayudará a mejorar
la ecuación económica del sector, que precisa cuando antes recuperar los
niveles de inserción internacional logrados en 2011-2013 para retornar a
terreno positivo la rentabilidad de los principales motores de la cadena:
tamberos e industrias lácteas”.
(La
Mañana ganadera - Bolívar).