Figueroa, de
60 años de edad, tuvo durante su juventud destacada participación en la vida
comunitaria en la localidad, sobre todo por su trabajo en la cooperadora de la
entonces unidad sanitaria, desempeño que, en virtud de su reconocida militancia
en el justicialismo, le valió una candidatura a concejal que le permitiera
ocupar una banca en el Concejo Deliberante de Rojas en los últimos años de la
década del 80.
En el
ejercicio de esas funciones, se mostró permanentemente inquieto por las
cuestiones de la localidad, llevando las problemáticas desde su ámbito de
actuación, en busca de soluciones concretas que repercutieran en beneficio de
la comunidad.
Por tales
razones fue una persona que gozaba de aprecio generalizado no sólo en Carabelas
sino también en los ámbitos políticos de Rojas y particularmente en el
peronismo.
Era, además,
miembro de una familia tradicional carabelense, que él amplió formando la suya.
Por las
características de su trabajo vinculado con los quehaceres agropecuarios,
estuvo fuera de Carabelas durante muchos años y ahora se había reintegrado al
pueblo de sus afectos, en cuyo cementerio hace instantes se procedió a la
inhumación de sus restos, en medio de un profundo dolor. (El Diario de Junin)