Lo Dijo el Obispo de 9 de Julio en el Tedeum Patrio
(Cadena Nueve)- Como parte
de la conmemoración de la Gesta de Mayo, se realizó en la Catedral de 9 de
Julio, el tradicional Tedeum. Todo estaba previsto para las 10 de la mañana.
Cinco minutos antes, el Obispo de 9 de Julio, Martín de Elizalde, espera con
puntualidad al Jefe Comunal, Walter
Battistella y su comitiva. Llegaron cerca de las 10,15 hs.
El Obispo de
la Diócesis Santo Domingo de Guzmán, acompañó a la comitiva hasta los primeros bancos y de ahí se dirigió al
altar. Lo aguardaba para la celebración el Padre Enrique Crespo, que leyó el
Evangelio.
En el primer
banco se encontraban junto al Intendente Walter Battistella, el Párroco de la
Catedral, Carlos Tibberi; su esposa Sonia, el Diputado Provincial Jorge
Silvestre, el Presidente del Concejo de Deliberante Horacio Baglieto y Jefe de
Gabinete, Marcelo Gago. Los restantes funcionario estaban en otros bancos de la
Iglesia. No todos los concejales del oficialismo asistieron y de la oposición
la única que se pudo ver fue a Isabel Flores, del PRO.
A las
oraciones propias de un Tedeum -en latín: ‘A ti, Dios’ – que significa, Himno
de Acción de Gracias, el Obispo Martín de Elizande leyó su homilía, tal como
suele hacer en acontecimientos de trascendencia.
El referirse
al acontecimiento convocante –
conmemorar Mayo de 1910 – el sacerdote al describir la realidad nacional
dijo que “Cuando quienes detentan la
responsabilidad política se encaminan hacia la búsqueda de sus objetivos
particulares, reduciéndolos a mantener los instrumentos de Poder, t a promover
el adoctrinamiento de la sociedad en una misma línea de pensamiento, los
destinos de la nación se encuentran en peligro”.
Antes de
terminar su homilía, recordó un mensaje que el entonces sacerdote Eduardo
Pironio había escrito en 1956 – hace casi 60 años – ” La misión de los
cristianos hoy es poner a Dios en el ritmo de la historia. Volver a ponerla en
la economía, en el derecho en la cultura, en la política, en la vida
profesional, social, y familiar. En una palabra, volver a ponerlo en el campo
de las tareas temporales.. y ante posición del cristiano importan dos
actitudes. Una, recordó Elizalde citando al fallecido Cardenal
nuevejuliense, es la” de apertura a Dios
y la otra darle presencia en el mundo en que se vive. Las dos actitudes van
juntas recordó. El cristiano no se puede abrir a Dios sino desde la situación
concreta en que se mueve y con vehementes deseos de iluminarla. La única
actitud buena es la de la fe viva y encantada”.
Previamente,
el prelado había expresado con énfasis que “Las flaquezas y carencias de vida
de tantos años de inercia y de ineficacia en la gestión, referido a las
estructuras que precisa un país moderno.
La dilapidación de las riquezas naturales y del capital, la falta de creación
de bienes abundantes, para cubrir las necesidades de todos, crear trabajo,
asistir a los sectores más débiles, educar a niños y jóvenes en los valores
trascendentes, promover la igualdad, asegurar la justicia, todos estos males que
nos resultan tan familiares, por desgracia, siguen presentes y una visión
política cortoplacista no podrán desterrar jamás los errores y una concepción
que multiplica el atraso”, enfatizó.
“Tras estas
consideraciones el Obispo Diocesano dijo que en este nuevo aniversario – 203 –
de Mayo nos encontramos con “una grandísima deuda moral, con una crisis
económica y social que clama mejoras y una desorientación de la clase política
que le impide mejorar propuestas y administrar
con honesta medianía la cosa pública que le ha sido confiada, con una
alternancia política enmudecida y por que no acobardada, y lo que es peor
acostumbrándonos a los vicios que
genera el poder”, dijo el Padre Martín.
Luego el
Obispode Elizalde continuó diciendo que “No le hechemos la culpa a quienes
están dedicados a la política que es una vocación noble. Cuando no se enceguece
se vuelve sedienta de riqueza y de éxitos.
Porque en
todos los niveles de la sociedad hay muchas actitudes que deben ser corregidas
y no solo en las instituciones y los grupos, que reproducen con demasiada
frecuencia los mismos defectos enquistados y de las instancias políticas, sino en todo los ámbitos de la
actividad social.