A veces la
violencia en las relaciones de pareja se vuelve difícil de percibir porque se
considera normal, a menudo las mujeres no buscan ayuda porque ni siquiera se
dan cuenta de que son víctimas, según especialistas.
Hablar es el
primer paso. Las mujeres, según expertos, deben recurrir a familiares, amigos,
un terapeuta o asesores de instituciones de gobierno para contarles lo que les
sucede y de esa forma comenzar a buscar la manera que les permitirá salir
definitivamente de esa situación.
Jueves, 23
mayo de 2013 a las 10:25 pm - Sociedad.
Para la
profesora investigadora de la Universidad Autónoma Metropolitana en Educación y
Comunicación, María de Lourdes Fermat González, “la violencia se ha
naturalizado en México”.
“Si una
mujer va a un Ministerio Público y dice que su marido la golpea, le dirán, ‘ay,
señora, algo le estará haciendo’”, dice Fermat González. “Se vive mucho el tema
de que la mujer es golpeada porque se lo merece”, añade.
La forma de
violencia de pareja más evidente son las golpizas, pero pasa también porque un
hombre le diga de forma repetidamente a una mujer que no vale nada o que no
merece ser querida, dice la doctora en Psicología e investigadora de la
Universidad Iberoamericana, Cinthia Cruz del Castillo.
“Con lo que
hemos estado batallando mucho es que (la mujeres) se decidan a romper el
silencio, es básico”, dice entrevista telefónica, Reyna Mondragón, jefa del
departamento de programas especiales de atención del Instituto Nacional de las
Mujeres (Inmujeres).
El Inmujeres
identifica cinco formas de violencia en el ámbito familiar: física,
psicológica, patrimonial, económica y sexual, según información publicada en su
sitio Vida Sin Violencia.
En México,
casi la mitad (46.1 %) de las mujeres de más de 15 años han sufrido violencia
de parte de sus parejas, de acuerdo con la Encuesta Nacional sobre Dinámica de
las Relaciones en los Hogares (ENDIREH) 2011, realizada por Inmujeres y el
Instituto Nacional de Estadística y Geografía.
Cruz del
Castillo explica que la violencia comienza por los conflictos cotidianos que no
son solucionados y escala porque no se cuenta con estrategias de negociación
para solucionarlos.
“Gritos,
acusaciones y poca tolerancia hacia el otro nos hablan de una relación no
saludable. Esas agresiones van a escalar
hasta llegar a la violencia física”, agrega Cruz del Castillo.
El círculo
de la violencia tiene tres fases, según información del Inmujeres. En la
primera se acumula tensión; en la segunda ocurre la agresión y en la tercera se
da una luna de miel o reconciliación, es decir, el agresor promete que no
volverá a suceder y la víctima lo perdona.
Un primer
indicador para saber que una mujer está inmersa en el círculo de la violencia
es tener una sensación de malestar constante o depresión, indica Femat
González.
Mondragón
dice que es importante que las mujeres hagan un examen de conciencia y que se
pregunten cómo se sentían antes de comenzar la relación.
“Yo las
ubico antes de que iniciaran la relación, qué hacían, a donde querían ir, y les
pido que hagan un análisis de la situación en que se encuentran en este
momento”.
Una vez que
una mujer ha tomado conciencia de su situación, las especialistas coinciden en
recomendar a las mujeres seguir los siguientes pasos:
Crear una
red de apoyo. Se recomienda que la mujer cuente la situación que atraviesa a
seres queridos como padres, hermanos o amigos. En caso de compartir casa con el
agresor, el grupo de apoyo la podrá ayudar a tomar distancia física.
Buscar apoyo
institucional. El Instituto Nacional de las Mujeres cuenta con un directorio de
líneas telefónicas y centros de atención a mujeres en situación de violencia a
través de los cuales se ofrece orientación psicológica, legal y médica de forma
gratuita.
Denunciar
legalmente. En caso de que la agresión sea física o sexual, la mujer debe
interponer una denuncia ante una defensoría de oficio o el Ministerio Público.
Es recomendable acudir con dos testigos, aunque no es requisito que así sea.
Contar con
documentos. Si la mujer solicita el divorcio por violencia familiar o la
custodia de sus hijos debe contar documentos o cartas que comprueben sus
dichos: acta de matrimonio, acta de nacimiento, denuncia penal por agresión
física, comprobantes de manutención de los hijos, comprobantes de domicilio,
etcétera.
El Inmujeres
recuerda que los procesos legales son largos y cansados por lo que recomienda a
las mujeres tener paciencia.
